

Puntos de color y ráfagas: Guía técnica para diagnosticar una mala dispersión
Aprende a identificar si los defectos visuales provienen del masterbatch o del proceso.
En la transformación de plásticos, pocos problemas son tan costosos y frustrantes como el rechazo de piezas por defectos visuales. Los puntos de color (pigmentos no dispersos) y las ráfagas (vetas o marmoleado) no solo afectan la estética, sino que pueden comprometer las propiedades mecánicas del producto final. ¿Es un problema del masterbatch, de la resina o del proceso? Aprender a diagnosticar el origen es la clave para reducir el scrap.
1. Puntos de color: El reto de los aglomerados
Cuando aparecen pequeños puntos intensos o 'granitos' de color, estamos ante una falla en la dispersión. Esto ocurre cuando los pigmentos no se separaron adecuadamente durante la fabricación del masterbatch o no lograron 'mojarse' y distribuirse en la máquina de transformación.
2. Ráfagas y vetas: Problemas de distribución
A diferencia de los puntos, las ráfagas o el efecto marmoleado suelen indicar una mala distribución. El pigmento está ahí, pero no se ha mezclado uniformemente en la masa fundida.
3. Checklist de diagnóstico en planta
Antes de realizar cambios drásticos, revise estos tres puntos críticos:
4. La importancia de la compatibilidad técnica
Para evitar estos defectos, la selección del masterbatch debe ir más allá del color. Es vital asegurar que el carrier (vehículo) del concentrado sea química y mecánicamente compatible con el polímero final. Un masterbatch diseñado específicamente para el proceso (inyección, extrusión, soplado) reducirá drásticamente el tiempo de ajuste en máquina.



